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La joven pareja Ingrid y Miguel
Concepción, son un matrimonio de tres (3) años y ocho
meses. Hace aproximadamente un año y medio, luego de
estar buscando un embarazo por más de un año,
decidieron ir al médico para hacer unas pruebas. Los
resultados fueron desalentadores, su esposo fue
diagnosticado con Azoospermia o ausencia de espermas,
esto como consecuencia de que ocho años atrás había
recibido tratamiento de quimioterapia y radioterapia
para tratarse contra un cáncer y del cual había recibido
sanación definitiva en un retiro conducido por el P.
Emiliano Tardif.
Inmediatamente, el médico lo refirió a un especialista
para hacer exámenes más profundos e investigar qué
posibilidades tenían aún de tener hijos. Los resultados
fueron de que sus órganos se encontraban bien, sin
atrofia por los tratamientos, pero sin embargo, la señal
que el cerebro manda para la producción de espermas no
era captada y no eran producidos. Lo único que el
médico le dijo es que sólo podía recomendarle tomar
vitamina E, que era lo único que podía recetarle, pero
que no podía garantizar su funcionamiento y mucho menos
en qué tiempo o que quizás nunca lo haría. Fueron
noticias muy tristes pues ambos tenían muchos deseos de
tener hijos; pasaron un par de meces y aunque desde que
iniciaron su noviazgo iban a misa y a grupos de
oraciones, decidieron por invitación de los padres de
Miguel ir a esta Casa de Oración “Nuestra Señora de la
Altagracia” los cuales conocían muchos testimonios de
los miembros de esa Comunidad de Oración y Fundación
¡Cristo Vive!
El primer día que visitaron el grupo fue en marzo del
2004, Ingrid recuerda que había misa y luego empezaron
con las oraciones por liberación, sanación y unción,
durante esta última ella sintió algo verdaderamente
fuerte, como si corriera aceite tibio abundante sobre su
cabeza, una sensación extremadamente fuerte y única,
sintió luego un fuerte calor en su espalda y se dio
cuenta de que alguien había puesto sus manos cerca de
ella y de la espalda de su esposo; aún sin tocarlos ella
lo podía sentir inmensamente, en ese momento le pidió a
Dios que les permitiera tener hijos. Ese día al final
del grupo, esa persona que le impuso las manos fue una
de las servidoras, y le preguntó que si ella quería
tener hijos y con alegría en su rostro le contestó que
sí, entonces la servidora le dijo que tuviera fe, que el
Señor estaba obrando para eso. Ingrid y Miguel
recibieron esa noticia con mucha alegría, se mantuvieron
asistiendo al grupo y en ese tiempo fueron muchas las
bendiciones que recibieron y los testimonios de otras
cosas que pudieron dar, sobre todo la fortaleza que Dios
les daba cada semana para no desesperar y mantener la
paz.
A finales de noviembre otra de las servidoras, durante
una celebración de los lunes oró sobre ella y durante su
oración le dijo que tuviera fe, que el Señor le iba a
dar un hijo para Su gloria; esa noche la servidora
testificó que el Señor había puesto en ella orar para la
fertilidad de una mujer, esa noche Ingrid sintió que
debía aclararle a la servidora que el problema lo tenía
su esposo y antes de explicarle bien a la servidora, le
dijo que ella sentía que el Señor estaba haciendo una
gran liberación en ella y que también le había mostrado
que estaba liberando como unos conductos dentro del
cuerpo de su esposo. Finalmente en diciembre de ese
mismo año Ingrid queda embarazada, la alegría ha sido
inmensamente grande para todos en la familia de esta
pareja, y sobre todo saber que la misericordia de Dios
es infinita para todos nosotros.
NOTA:
En septiembre del 2005, Ingrid y Antonio Concepción
recibieron entre sus brazos, para la gloria de Dios, a
una hermosa niña a quien han dado el nombre de María
Paula. |