Testimonio Sanación:
Nombre: Sr. José Adriano Rivas Ramírez
Lugar: Comunidad de Oración Nuestra Señora de la Altagracia
Tipo de Testimonio: Sanación Cáncer de Pulmón, Sanación Cáncer Pulmones

Mi calvario comienza en el año 1998, en los meses de julio o agosto aproximadamente cuando de repente sentía una tos muy persistente y por más jarabes que tomaba ninguno me la quitaba.

Un día mi esposa Ana Peralta me dijo: ”a mí no me está gustando esa tos, vamos hacerte una radiografía”, por lo que fuimos donde un médico internista conocido de ella y él me indicó una radiografía de tórax.

Cuando me entregaron esos resultados el médico vio algo anormal en mi pulmón derecho, entonces me indicó una tomografía y en la misma se reflejó una sombra en el pulmón.  Este médico me refirió a un neumólogo y éste de inmediato me indicó una biopsia, la palabra es bonita pero no quisieran ustedes que se la hagan por lo dolorosa que es, y para mi mala suerte, al otro día hubo que repetir nuevamente la biopsia, para la que me penetraron una aguja como del largo de un lápiz Mirado #2, hasta el pulmón, no quisieran saber ustedes el mareo y la tos que me produjo ese estudio.

Luego de arrojara positivo, o sea, cáncer de pulmón, no quisieran ustedes saber el dolor y la angustia que esa noticia produjo en el seno de mi familia, en mis amigos y en todos mis compañeros de trabajo. 

Después de esa noticia mi esposa me llevó donde el doctor Eduardo Segura y cuando ese señor me miró por primera vez me pareció como una sentencia de muerte por la forma tan poco gentil con que él acostumbra a tratar a sus pacientes.

A mi esposa le dijeron que yo no podía ser operado, que mi única salvación era darme quimio para ver si el tumor cedía.  Después de dos citas de quimioterapia me hice una tomografía y ya el tumor había cedido un poco y los médicos decía que ese tratamiento iba para largo.

En el mes de febrero del 1999, Ana en conversación con la distinguida señora Milagros de De León le contó mi caso y ella con mucho amor le dijo que pertenecía aun grupo de oración, que no dejara de llevarme y de inmediato me llevó y allí tuve el sumo placer de conocer al seminarista y ahora padre Darío Bencosme; también conocí a Doña Norma y esposo, Clara, Rafaelina, el Lic. Darío, Don Rafael, Doña Estela y a su difunto esposo. Odilis y Alexandra, entre otros.  Quiero resaltar que desde el primer día que asistí, desde ese día me sentí curado, por tan sólo sentir el apoyo, el cariño y la devoción con que me oraron en múltiples ocasiones.

Hubo una noche, en que un día anterior se me había dado quimioterapia, y yo me sentía tan mal y tan débil que mi esposa Ana me dijo:” levántate que vamos para el grupo” y le contesté:” yo quisiera ir pero no me siente con fuerza”; luego que pasó como una hora sentí esa mejoría como si no me pasara nada y cuando Ana llegó del grupo le dije:” pero Ana, yo he sentido una mejoría de un momento a otro después que te fuiste, si me imagino esto no falto”.  Ana le dio gracias al Espíritu Santo porque El me había tocado, pues, mira la Sra. Clara evocando el dulce nombre de Jesús dijo que en ese momento Jesús estaba tocando mi puerta y que me estaba curando;  y yo les doy fiel testimonio de que esa oración al igual que la tantas que hicieron y han seguido haciendo han llegado hacia mí.

Que Dios bendiga a nuestro grupo “Nuestra Señora de la Altagracia” y a ese excelentísimo grupo que lo dirige  encabezado por el enviado del Señor P. Darío Bencosme, que Dios los bendiga a todos.

José Adriano Rivas Ramírez

 

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